Nuestra historia
Una necesidad que se convirtió en propósito
Suspiros de Rosas nació de una experiencia profundamente personal y de una nueva manera de mirar la riqueza natural de nuestro territorio.
Todo comenzó en casa.
01 — Todo comenzó en casa
El comienzo de una búsqueda
La historia comenzó cuando uno de los hijos de nuestra fundadora, Sandra Álvarez, presentó dificultades relacionadas con el uso de algunos productos convencionales para el cuidado personal, entre ellas dermatitis y reacciones alérgicas.
Como madre, Sandra comenzó a buscar alternativas para el cuidado de su familia. No imaginaba que aquella búsqueda terminaría convirtiéndose, años después, en el nacimiento de un laboratorio de cosmética y en una nueva manera de mirar la riqueza natural de su territorio.
A veces, una necesidad familiar puede convertirse en el comienzo de un propósito mucho más grande.
02 — Una planta despertó una pregunta
El encuentro con el Mastranto Sabanero
En medio de esa búsqueda apareció una planta que terminaría siendo fundamental en nuestra historia: el Mastranto Sabanero. Fue su abuela quien le habló de esta planta y despertó en Sandra la curiosidad por conocerla más profundamente.
La pregunta inicial
En lugar de quedarse solamente con el conocimiento tradicional, Sandra decidió investigar. Comenzó entonces un camino de aprendizaje, experimentación y búsqueda de conocimiento junto con profesionales de diferentes disciplinas, entre ellos ingenieros y biólogos. La planta dejó de ser solamente una parte del paisaje: se convirtió en inspiración.
03 — De la curiosidad a la investigación
Aprender antes de transformar
Con el acompañamiento de diferentes profesionales comenzaron las investigaciones, pruebas y experimentaciones alrededor del Mastranto Sabanero y de otras posibilidades que ofrecía nuestra flora.
Fue un proceso de aprendizaje. Se realizaron pruebas y se desarrollaron prototipos buscando encontrar alternativas para el cuidado personal desde una perspectiva diferente.
Una convicción comenzó a surgir
Nuestra flora autóctona tenía mucho más que contar.
Había plantas, conocimientos y posibilidades de transformación que merecían ser estudiadas y valoradas.
La pregunta que abrió el camino
¿Qué podemos crear a partir del conocimiento de nuestro territorio?
La primera pregunta
¿Cómo puedo encontrar una alternativa para mi familia?
Los primeros desarrollos dieron lugar a prototipos de productos de cuidado personal.
Buscábamos formular productos bajo criterios definidos para cada desarrollo, evitando determinados ingredientes que no queríamos incorporar a nuestras primeras propuestas, entre ellos parabenos y determinados componentes que eran motivo de preocupación para nosotros.
Pero todavía no sabíamos hasta dónde podía llegar aquella idea. Los productos comenzaron a ser probados por personas cercanas.
04 — De la experimentación al emprendimiento
Los primeros productos
Nuestra historia está ligada a un territorio de sabanas, agua, biodiversidad, comunidades y conocimiento, donde a través del uso sabio de nuestros recursos buscamos crear conciencia del cuidado natural de sí mismo y de la naturaleza.
La Orinoquía no es solamente nuestro lugar de origen. Es parte de nuestra identidad.
A medida que el proyecto crecía, también crecía nuestra necesidad de conocer mejor las materias primas y los procesos necesarios para transformarlas. El Mastranto Sabanero, su recolección, su transformación y su llegada al laboratorio se convirtieron en parte de un proceso que buscaba conectar territorio, conocimiento, formulación y producto.
La investigación y la experimentación nos llevaron a comprender que trabajar con la naturaleza implica también asumir una responsabilidad.
05 — Cuando el territorio llegó al laboratorio
¿Cómo puedo encontrar una alternativa para mi familia?
Conoce nuestra historia de la voz de nuestra fundadora.
Su relato reúne la experiencia familiar, la curiosidad por el Mastranto Sabanero y el camino que dio origen a Suspiros de Rosas.
Fundadora
Sandra Álvarez
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